De repente, entiendo un poco –
No soy una persona fundamentalmente diferente,
no soy menos ansioso
no dejé de ser “yo”,
pero entiendo el significado de dejar ir,
de entregarme al flujo del tiempo,
de disfrutar las idas y vueltas de lo que no controlamos,
hasta de saborear lo que es contrario a lo que pienso que quiero.
Soy más consciente que nunca,
no soy yo quien mueve las piezas,
pero tampoco soy un peón
desplazado
según los caprichos de algún plan grandioso.
No estoy seguro de ser solo una pieza en un tablero,
talvez a quien soy y a quién mueve las piezas nos une la intención,
y en algún sentido, que aun no entiendo bien,
soy peón y jugador,
soy la intención y la acción,
soy lo divino y lo humano,
soy el universo y un átomo,
como lo eres tú, ella, él,
la unidad transcendental del ser,
qué estado tan magnífico.
Entonces, no soy menos ansioso,
pero a su vez,
soy el ser más paciente que existe,
me esfuerzo por tener lo que deseo,
pero también me permito ser llevado por la gravedad de la intención.
Me puedo acostumbrar a esto.