La vida fluye,
indiferente a tus logros
o a tus desaciertos,
sigue aunque quieras
y más aún, cuando no…
Sigue, porque eres solo parte
de todo lo que es,
sigue, porque no puede ser
de otra forma,
no para, porque es eso
– el movimiento –
que lo hace vida,
que convierte un objeto
a algo con fines propios,
a algo que crece,
que se inquieta con la calma
que aspira a tener más
momentos de vida,
como una liebre corriendo
por su existencia
evitando que el jaguar
lo cace para comérselo
o como el jaguar que corre
detrás de su liebre
porque estar vivo
requiere que sea depredador,
porque ser vivo es
y estar vivo es la meta
de la vida en sí,
todos los premios
que hemos inventado
todas las guerras
que hemos decretado
todas las canciones
que hemos tocado
todo, absolutamente todo,
es secundario.
Vida, diosa superior,
tejedora de destinos,
sin ti, no existieran dioses,
vida,
que tanto das
a través de la ausencia
a través de quitar
y a veces
a través de dar,
sagrada eres entre todo,
hoy, que soy fiel devoto
a este momento
y a las ganas de tener
más momentos
sin deseos de corromper
lo que ya está
ni de traer lo que
alguna vez fue,
hoy, hoy…
te celebro, sin que me lo pidas,
celebro que hoy te pueda
celebrar
y en tu danza eterna,
me uno a ti,
moviéndome con el vaivén
de tus olas,
y por tu movimiento,
deseo que siempre,
hasta que yo ya no esté,
pueda celebrarte,
haciendo lo realmente eres,
a través del movimiento.