Leyendo cosas viejas,
hay versos que evocan
un sentimiento tan fuerte
pero no recuerdo quién fue
la inspiración.
Y algunas páginas después,
aparece tu nombre,
pasión repentina
que se fue antes de florecer
y me sigue llenando de dulzura
aunque no me apetezca
volver a verte.
Espero que ese chocolate
haya endulzado tus tardes
por unas semanas después
que nuestros mensajes se fueron
quedando en el olvido.
Y espero que esa nota
que te dejé
te recuerde de ese delirio compartido
y de lo increíble que es vivir
y cómo unas personas
dejan su marca para siempre
aunque no se vuelvan a ver.